Fantasías sexuales tenemos todos, algunos conseguís realizarlas y otros estamos en ello. No hace falta decir que tener una fantasía es algo normal y común, más de lo que la gente puede llegar a imaginarse. Que no os sorprenda saber que este tipo de sueños, estando uno despierto o dormido, puede y suele mantenerse con una persona ajena a la pareja, y no, eso no es infidelidad.

Y es que si las fantasías existen son para que las podamos realizar, para ello es indispensable que se lo digamos a la pareja, amante o amigo con “derecho a roce” pero eso sí, hay que saber cómo y en qué momento. Sobre todo, hay que tener la certeza de que la pareja lo comprenderá porque es muy común que la otra persona sienta que no complementa sexualmente a quién tiene fantasías y comience a tener un inadecuado sentimiento de culpabilidad.
Lo mejor de las fantasías es que son impredecibles. Pueden aparecer en cualquier momento, en medio de una relación sexual, mientras dormimos, paseando por la calle, y quizá en el trabajo y ahí uno tiene que aguantar la pose dignamente mientras su entrepierna está clamando a gritos ser utilizada.
Eso sí, uno siempre tiene que saber que una fantasía es una fantasía y hay que saber cuales se pueden realizar y sobre todo, cuales no. Pero sí puedes realizarla, a por ella, y aún mejor, si de repente surge en algún lugar inesperado como si se tratase de un regalo, yo os recomendaría que en esos momentos ni os lo penséis. Imaginaros que os habéis ido de vacaciones y habéis alquilado uno de los estupendos apartamentos en Marrakech. En esta ciudad repleta de sensaciones, las fantasías surgen en cada rincón mágico y por qué no, hay que aprovechar cada oportunidad que surge bien con la pareja o bien con el desconocido que puede conseguir que un encuentro casual se convierta en una noche de pasión.






